Reúne obras nacidas desde la entrega absoluta al acto de crear. Cada pieza surge de una inmersión emocional donde el color no describe paisajes: los encarna. Volcanes, océanos y fuerzas naturales aparecen aquí no como escenarios, sino como estados del alma en expansión.
En esta serie, la materia pictórica se comporta como energía viva: se desplaza, estalla, se abre paso. Las obras no buscan representar la naturaleza, sino dialogar con su intensidad.
MERAKI es pintura hecha con presencia total.
Piezas realizadas en Lienzo sobre bastidor